Se me pasan muchísimas cosas ahora por la cabeza, muchísimas sensaciones, muchísimos sentimientos… Es difícil hacerse a la idea de que algo que deseabas con toda tu alma no va a suceder. Y ahora, a escasas horas de recibir esa mala noticia, esa confirmación que no quiero oír, empiezo a comprender que no siempre es posible tener lo que queremos.
Me empiezo a dar cuenta de que no te voy a poder volver a ver, de momento, como yo tanto deseaba. Y créeme, no estoy enfadado ni disgustado ni decepcionado, ni nada parecido. Sólo algo triste y contrariado, triste porque me parece que estoy perdiendo todos los momentos que no paso contigo.
Y yo sé qué difícil es todo cariño, se que tú no tienes la culpa, sé que también me echas de menos. Sé que si todo fuera como quisiéramos, ahora mismo estaría besándote en vez de escribiendo. Pero no importa mi niña, toda la espera que haya antes de volver a verte habrá merecido la pena, una vez más, como siempre. Podría estar esperándote miles de vidas, para poder verte sólo durante un instante, y créeme que no me importaría.
Y yo sé lo que sientes, y tú sabes lo que siento. ¿Qué más nos hace falta? Te invito a que soñemos.





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