miércoles 9 de enero de 2008

Regalo de Navidad

Y de nuevo volvimos a encontrarnos. Y ni te imaginas lo que es estar a tu lado y tener que actuar como si no pasara nada. Y estábamos allí sentados, hablando con todo el mundo, pero mi mente estaba muy lejos, contigo. Pero al final pudimos quedarnos a solas, sin nadie que nos pidiese explicaciones, y pude acariciarte, y mirarte a los ojos sin miedo. Aunque no te creas, que miedo poco me queda ya. Quizás siempre tengamos esa cruz (o esa bendición) de ser unos fugitivos, que se asustan de las sombras imprevistas. Y no sé, me han dejado tantas sensaciones estos días… Casi todas buenas, aunque puede ser que haya notado cierto cambio, algo raro nos pasó en algún momento, no sé si a ti o a mí. ¿Tú crees que todo sigue igual? Sea como fuere, no creo que sea importante, y lo único que tengo en la cabeza es la idea de volver a verte. Y ya sabes que sí estoy loco y que sí me atrevo. Los locos no venimos con manual de instrucciones, aunque a ti no te hace falta, porque ya me conoces mejor que nadie.

Y cuando pienso en estas navidades, sólo me vienen a la mente momentos contigo, momentos tan cercanos que aún puedo sentirlos. Aún puedo olerte, aunque estés tan lejos de mí ahora.

Y ahora, cuando ya sólo puedo tenerte en mis recuerdos y en mis esperanzas de volver a verte, te vuelvo a repetir lo que te dije un día. Que es todo muy fácil cuando pienso en ti.

Y sigue flotando, y haciéndome flotar, ya sabes que sólo tú puedes hacerlo.