sábado 15 de diciembre de 2007

Castillos en el aire

A veces sucede, que luchas mucho por una cosa, la persigues persistentemente, te obcecas en ella, como si tu vida dependiera de ello. Y entonces, ocurre, lo conseguimos, y nos llenamos de orgullo y satisfacción, y nos comemos el mundo, que no es nada para nosotros. Pero hay otras veces… ¡ay! Le pones todo tu amor a algo, toda tu energía, toda tu esperanza… y no llega. Sigues con toda tu ilusión, tus ganas, tu perseverancia… y no llega. Sigues con tu pasión, con tu locura, con tu cordura… y entonces es cuando ocurre, cuando llega ese momento en que te preguntas: ¿para qué? ¿Para qué tanto? ¿Por qué lo intento siquiera? ¿Qué más es lo que tengo que hacer? Y empiezas a dudar de todo lo que te rodea, empiezas a despertarte por las mañanas preguntándote qué hay ahí fuera que merezca la pena para levantarte. ¿Qué hacer cuando la esperanza se ha convertido tan sólo en un amplificador de una posterior desilusión? Alguien dijo alguna vez que soñar es gratis. Pero nadie explicó qué es lo que pasa cuando uno se despierta. ¿De qué vive un soñador al que le han robado los sueños? Mi vida es un castillo en el aire, construido con cimientos de vapor de agua. Y las nubes se están despejando. ¿Qué va a ser de mi castillo?